Era un día como cualquier otro, hasta que iba en un auto por la autopista y vi algo que me impresionó muchísimo, unos tipos estaban golpeando salvajemente a un hombre, no les pude ver las caras muy bien pero de prima agarré mi cámara y comencé a tomarle fotos, aunque la distancia no era muy buena con esas se podría distinguir a los atacadores.
Me iba a ir y dejar todo así pero cuando me alejé considerablemente de allí me tuve que regresar porque no dejaba de pensar en ese pobre hombre, así que esperé a que los agresores se fueran para poder acercarme al hombre golpeado, caminé muy asustada esperando lo peor, el hombre estaba muy herido, respiré de alivio al verlo despertar y decir: "¿Ya estoy muerto y tu eres el ángel que vienes a llevarme al cielo?", simplemente sonreí y dije: "Seguro que estás delirando", me iba a devolver para tomar mi celular y llamar a una ambulancia, pero el hombre se negó a que lo dejara solo.
Por más que le decía que iba a ser unos segundos nada más, creía que si lo dejaba sólo podrían regresar los tipos y volver a seguir golpeándolo, me di cuenta de que estaba temblando, parecía un animalito asustado, le pregunté si podía caminar y él respondió asintiendo con la cabeza, su cuerpo parecía de gelatina, apenas intentó levantarse y casi se desplomó, por lo que dije: "Descuida, yo te tengo", lo llevé hasta el auto, lo ayudé a subirse en el asiento del copiloto y le puse el cinturón de seguridad, al salir él me tomó del brazo e intentó decir algo pero no le salió palabra alguna, por eso le dije: "Descuida... intenta descansar ya nada podrá lastimarte", con eso respiró profundo y se quedó dormido, llegué a mi casa y traté de llevarlo sola hasta mi casa, pero estaba muy pesado, así que llamé a unos vecinos para que pudieran ayudarme, lo dejaron en la habitación de huéspedes y se marcharon de prisa.
Más tarde ese día, comencé a limpiar y curar sus heridas, en un momento le pasé un algodón con alcohol y le ardió un poquito, lo cual le hizo despertar y lo primero que dijo al abrir los ojos fue: "Ángel, ¿Eres tu?", yo le acaricié la mejilla y dije: "No, sólo soy yo...", al rozar su mejilla me di cuenta de que estaba ardiendo en fiebre.
Eso me alarmó mucho porque no sabía qué hacer, hasta que me relajé y me puse a buscar las cosas necesarias para auxiliarlo, lo primero que hice fue tomar un termómetro y al quitárselo me di cuenta de que tenía 39 grados de fiebre, salí corriendo a buscar un balde para llenarlo con agua fría y unas toallas, le puse una de las toallas húmedas en la frente, de un momento a otro comenzó a delirar.
Sólo balbuceaba unas cosas, pero luego pude escuchar: "Ángel, ¿Dónde estás?", le tomé la mano y le dije: "Estoy aquí, junto a ti", eso le hizo sonreír un poco, continué pasándole la toalla húmeda por la frente mientras lo veía dormir, luego me percaté de que la fiebre había bajado, por eso lo dejé dormir y me fui a preparar la cena, antes de ir le puse un monitor parecidos a los que usan para los bebés al lado de su almohada.
Estaba inmersa en mis pensamientos cuando escuché un gemido y después preguntándose: "¿Dónde estoy?", en ese instante fui a la habitación y al llegar lo encontré intentándose levantar de la cama, me quedé en la puerta y le dije: "Si yo fuese tu... no lo haría", él se puso de pie y tuvo que volver a la cama porque estaba muy mareado.
Él me veía con el ceño muy fruncido, me acerqué y le dije: "Unos ladrones te golpearon muy fuerte... yo te encontré y te traje para cuidarte", él me dirigió una mirada seria pero no dijo nada, después salí corriendo porque la comida se quemaba, mientras comíamos él preguntó: "¿Cómo fue que me encontraste?", le respondí: "Sólo pasaba por allí, vi que estaban golpeando a alguien y quise ayudar".
Me fui a dormir a mi habitación y a media noche escuché algunos gritos provenientes de la habitación donde estaba el hombre golpeado, corrí a ver qué le sucedía y sólo era una pesadilla, por eso le acariciaba las mejillas suavemente y dije: "Sólo es una pesadilla, tranquilo...", pero él no despertaba, hasta que lo comencé a sacudir lentamente y fue así que se despertó, al abrir los ojos se abalanzó a mi llorando diciéndome: "No dejes que vuelvan a hacerme daño", como lo veía tan asustado quise cambiar el tema, así que le dije: "Oye, no nos hemos presentado de manera correcta... hola, soy Emma Sanders, un placer conocerte", él sonrió y dijo: "Soy Matt Bomer... el placer es mío", estuvimos en silencio unos minutos y luego Matt bostezó un largo rato, por eso le dije: "Bueno ya, a dormir...", él sonrió y después tomándome del brazo me dijo: "No te vayas... no quiero estar solo", yo le dije: "Tonto... ya no estarás solo".
Al día siguiente desperté y él sonrió al verme, luego dijo: "No me había despertado con una sonrisa en el rostro por un largo tiempo...", eso hizo derretir mi corazón y le di un beso en la mejilla, mientras desayunábamos conversábamos de todo un poco, me contó que él vivía en Nueva York pero toda su familia vive en Texas y que es un actor principiante.
Posteriormente le dije: "Entonces deberías llamar a tu familia... esposa, novia para que sepan que están bien", me ruboricé y él sonriendo dijo: "No tengo ni esposa... ni mucho menos novia", en ese momento le pasé el teléfono y evitando seguir hablando del tema dije: "Es mejor que llames a tu familia...", intenté salir corriendo pero él me tomó fuerte de la mano y mientras conversaba con su familia jugueteaba con ella.
Terminó de hablar y dijo: "Mi madre quiere vernos este fin de semana", yo me quedé sin palabras y por eso dijo: "¿Qué? Ella quiere conocer a la chica que me salvó... pero tranquila, seguro que les encantarás", por ahora estamos planificando nuestro viaje a Texas, estoy muy nerviosa porque no sé qué me deparará allí.
Continuará

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